Política
Alicia de los Ríos cuenta su historia: Una investigación en escena
La performer, Shantal Saad, mantiene una mirada atenta sobre Alicia de los Ríos Merino mientras las luces del escenario se atenúan, creando un ambiente íntimo y cargado de emoción. La pregunta sobre la fecha de nacimiento no es solo un requerimiento informático, sino una invitación a escarbar en la memoria, a reconstruir conexiones perdidas en el tiempo.
Alicia respira hondo antes de contestar, como si cada palabra que va a pronunciar estuviera impregnada de los recuerdos de su madre, de su historia y de la búsqueda que ha emprendido a lo largo de su vida. “La fecha es correcta, porque la tengo grabada en mi mente, desde que era pequeña. Es un eco en mi vida, un punto de referencia que me ha guiado en esta búsqueda por mi madre”.
Mientras habla, los sonidos marinos que inicialmente acompañaban la escena se intensifican, imitando el vaivén de las olas, la continua llegada de recuerdos y la resistencia del mar. La música de cuerdas profundas subraya la solemnidad de sus palabras, añadiendo capas de significado a su testimonio.
“Cada año, en mi cumpleaños, me pregunto qué estaría haciendo mi madre en ese momento, dónde estaría. Cada año sigue siendo una fecha de celebración y luto a la vez. A veces, me imagino que ella está aquí, que ha estado observándome todo este tiempo.”
Shantal se acerca, mantiene el contacto visual, invita a Alicia a profundizar en su historia. Un proceso casi ritual, donde la memoria y el duelo se entrelazan con cada pregunta. “¿Cómo fue su vida antes de desaparecer?”.
Alicia comienza a describir a su madre, una mujer fuerte, apasionada por la justicia social, quien, a pesar de los riesgos, se comprometió a luchar por un cambio en su país. Las anécdotas fluyen, como un río que atraviesa el dolor y la esperanza, y a medida que charla, se siente la presencia de su madre en el aire, como un espíritu que sigue vivo en sus recuerdos.
Las cajas blancas, previamente abiertas por Shantal, se convierten ahora en símbolos de la memoria colectiva, en un espacio donde se guardan no solo pertenencias materiales, sino también historias de lucha y resistencia. La obra se transforma en un testimonio del pasado que aún resuena en el presente, invitando al público a reflexionar sobre la desaparición forzada y sus consecuencias en las familias y las comunidades.
Con cada palabra, cada objeto mostrado, la historia de Alicia de los Ríos Merino se convierte en un eco de todas las mujeres que, como su madre, han sido borradas de la historia, pero que, gracias a voces como la suya, empiezan a ser recordadas.