Política
Foro alerta sobre riesgos de la IA: replicar y amplificar desigualdades históricas
La inteligencia artificial (IA) ha dejado de ser una idea futurista y se ha integrado en la vida cotidiana, influenciando diversas áreas como el lenguaje, la generación de conocimiento y la toma de decisiones. Este avance, sin embargo, plantea preocupaciones sobre su potencial para replicar patrones de discriminación y vulnerar derechos humanos, lo que fue el tema central del foro titulado “La inteligencia artificial en la vida pública de México: declaración de ética y buenas prácticas para el uso y desarrollo de la IA”. En este evento, celebrado el 29 de enero en el Museo Nacional de Antropología, expertos analizaron los retos políticos, sociales y ambientales relacionados con el crecimiento de esta tecnología.
Los participantes convenían en que la IA no tiene agencia moral propia; actúa replicando, automatizando y amplificando desigualdades existentes. Si los datos utilizados son sesgados por factores como género, clase o raza, los algoritmos simplemente perpetúan esas injusticias en lugar de corregirlas. María Funes Argüello, doctora en Ciencias Biomédicas de la UNAM, enfatizó la necesidad de un uso responsable de la IA que no dependa exclusivamente del mercado y que incluya un marco normativo que regule su desarrollo y aplicación en ámbitos educativos y de investigación.
El impacto de la IA en la educación, sobre todo en el nivel superior, ha generado debates sobre el propósito del aprendizaje, dado que tecnologías como ChatGPT se están volviendo esenciales en la formación de los jóvenes. Un informe de Gallup destacó que un 79% de las personas de la Generación Z utilizan plataformas de IA en su vida diaria, con casi la mitad utilizándolas semanalmente. Esto resalta la importancia de reflexionar sobre cómo la IA se está integrando en nuestra sociedad y cuáles son las implicaciones éticas y sociales que conlleva.