IJCF tardó 10 años en identificar a hombre disuelto en ácido; asegura que no hubo indolencia
El Instituto Jalisciense de Ciencias Forenses (IJCF) ha enfrentado un largo proceso de casi diez años para identificar los restos de Juan Alberto Olmeda, desaparecido el 26 de junio de 2016 en Zapopan. Aunque el IJCF no considera que la demora sea producto de desinterés institucional, explican que el cuerpo fue disuelto en ácido, lo que complicó gravemente la recuperación y análisis del ADN, que se encontraba altamente degradado.
El director del IJCF, Axel Rivera Martínez, relató que el caso se inició cuando el 1 de julio de 2016 se encontraron nueve tambos con ácido y restos humanos. Tras el hallazgo, los tambores fueron llevados a las instalaciones forenses donde se neutralizó el ácido para poder recuperar fragmentos óseos. Luego, estos restos fueron enviados a laboratorios de antropología y genética forense.
El proceso de identificación se vio obstaculizado por el daño que el ácido había causado en el ADN. Rivera Martínez explicó que uno de los propósitos de disolver un cuerpo en ácido es precisamente evitar que queden restos identificables. Por esta razón, la extracción del ADN de los fragmentos recuperados ha sido un desafío técnico considerable.


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