Río Nazas busca defensa en CIDH; activistas llevan a la corte y a la CCA quejas por daño al caudal

El Río Nazas, que no ha llevado agua durante muchos años, ha sido reconocido como un sujeto con personalidad jurídica, lo que le permite presentar quejas ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos. Esta acción es impulsada por la asociación civil Prodefensa del Nazas, dirigida por Luis Eduardo Pedroza García, en respuesta a las severas afectaciones sufridas en su cauce debido a obras de infraestructura hidráulica, como las presas Lázaro Cárdenas y Francisco Zarco en Durango, que comenzaron operaciones hace varias décadas.
El deterioro del cauce del río ha causado la pérdida de más de cien hectáreas de bosque de galería y ha afectado a especies de fauna endémica, incluyendo tortugas, debido al uso del agua para actividades de riego. El río, que recorre 560 kilómetros desde la Sierra Madre Occidental, ha estado seco en su cuenca baja durante más de 70 años, afectando la laguna de Mayrán, que alguna vez fue una de las más grandes de Latinoamérica.
En 2023, la organización logró un amparo que ordenó a las autoridades ambientales, como la Secretaría del Medio Ambiente y Recursos Naturales y la Comisión Nacional del Agua, a tomar medidas para proteger el acuífero de la Comarca Lagunera, actualmente sobreexplotado. Los activistas sostienen que es crucial gestionar los recursos hídricos de manera integrada, considerando la conexión entre el agua superficial y subterránea, a fin de recuperar el río Nazas.
Sin embargo, un nuevo amparo presentado para la protección del río fue desestimado por la Segunda Sala de la Suprema Corte de Justicia de la Nación en julio de 2025, al considerar que los activistas carecían de "interés legítimo" para proseguir con el recurso. Esto resalta la lucha continua por los derechos y la rehabilitación de este cuerpo de agua vital para la región.

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