Algoritmos, trata y vacíos legales: la trampa digital para los menores en México
El artículo de Proceso resalta la compleja relación entre las redes sociales, la influencia de los creadores de contenido y sus repercusiones en la salud mental y física de los menores, especialmente en niñas y adolescentes. Angélica Contreras, de la asociación Cultivando Género, expresa preocupaciones acerca de cómo los algoritmos y los contenidos promovidos en estas plataformas actúan como una “fábrica de inseguridades”.
Los algoritmos de las redes sociales están diseñados para captar la atención de los usuarios, generando un ambiente de hiperconsumo que puede afectar gravemente la psique de los jóvenes. Las niñas, al estar expuestas a estándares de belleza poco realistas y temas como el cuidado de la piel prometidos por campañas dirigidas a su grupo de edad, se encuentran bajo una presión constante que puede derivar en ansiedad y trastornos alimenticios.
Los influencers tienen un papel crucial al promocionar productos de manera encubierta, lo que plantea un dilema ético, ya que su relación de confianza con sus seguidores jóvenes puede ser utilizada para fomentar hábitos de consumo poco saludables. Además, las empresas a menudo se deslindan de la responsabilidad por las consecuencias de sus algoritmos al afirmar que los individuos tienen “libre albedrío”, a pesar de estudios que evidencian que los cerebros adolescentes no están completamente desarrollados para manejar impulsos antes de los 16 años.
El caso de Paloma Nicole, una adolescente que falleció tras someterse a procedimientos estéticos sin el consentimiento de su padre, es un trágico ejemplo de cómo esta presión social y la falta de responsabilidad ética por parte de las empresas y creadores de contenido pueden tener consecuencias fatales.
En conclusión, el entorno digital no es un mero espacio de interacción, sino un sistema que puede influir y moldear las vidas de los jóvenes de maneras peligrosas, especialmente en lo que respecta a su salud física y mental.


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