Con más fe que equipos, surge la Liga de Voleibol Profesional Femenil de México

La Liga de Voleibol Profesional (LVP) ha surgido en México en un momento clave, impulsada por el éxito y el talento de las voleibolistas mexicanas, especialmente en un contexto donde el voleibol femenino está ganando reconocimiento a nivel internacional. Este proyecto, respaldado por la Federación Mexicana de Voleibol, busca transformar el voleibol en un negocio rentable y elevar su popularidad en el país.
La liga comenzó con seis franquicias: Tapatías de Guadalajara, Leonas de León, Gigantes de Aguascalientes, Freseras de Irapuato, Coronelas de Durango y Guerreras de Puebla, en línea con la visión de iniciar el profesionalismo con equipos femeninos, en lugar de seguir el camino que otras disciplinas han tomado, que habitualmente inician con el deporte masculino. Este enfoque busca resaltar el potencial de las mujeres en el deporte y fomentar su crecimiento.
Un punto culminante del auge del voleibol femenino en México se vio en el Campeonato Mundial de Voleibol de Sala en Tailandia, donde la selección nacional, liderada por la experta Samantha Bricio, mostró el talento de jugadoras que han competido en ligas internacionales y universidades de alto nivel en Estados Unidos.
Sin embargo, a pesar de estos avances, la LVP inició con solo seis equipos, un número inferior a las expectativas iniciales de ocho, aunque se espera que en el futuro se expanda a un total de 16 franquicias. La liga se ha establecido como una asociación civil independiente, aunque también cuenta con el apoyo y la supervisión de la FMVB, con Jesús Perales como comisionado en esta primera etapa. Este enfoque y el contexto actual prometen un futuro prometedor para el voleibol femenino en México.

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