El nuevo rescate de Michoacán “suena bien, pero llega tarde”: grupos civiles

El problema de la violencia y el narcotráfico en Michoacán, especialmente en la región de Tierra Caliente, ha sido un tema crítico desde 2006, con múltiples estrategias implementadas por diferentes administraciones gubernamentales que no han logrado resultados significativos. Estos planes, incluida la estrategia de Felipe Calderón Hinojosa, se han caracterizado por pasar por alto la realidad de las comunidades locales y no incorporar a la sociedad civil en la búsqueda de soluciones.
Calderón, que asumió la presidencia apenas diez días antes de lanzar su ofensiva contra los cárteles, actuó motivado no solo por la lucha contra el narcotráfico, sino también por una agenda política que incluyó la desarticulación de grupos que tenían vínculos con partidos opositores. Durante su mandato, el entorno del crimen organizado en Michoacán fue dominado por figuras como Nazario Moreno, conocido como "El Más Loco", quien operaba con absoluta libertad, en complicidad con una red de autoridades locales.
La situación en Michoacán es un ejemplo de cómo las estrategias de seguridad mal enfocadas y desconectadas de las realidades sociales han contribuido a la persistencia del crimen organizado. Desde entonces, la falta de transparencia respecto a los resultados y costos de estas políticas ha generado desconfianza y ha dificultado una solución efectiva a los problemas de seguridad en la región. Las características sociales, culturales y económicas locales deben ser consideradas para formular políticas adecuadas que realmente puedan llevar a la pacificación de estas zonas afectadas.

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