El simbolismo en el espectáculo de Bad Bunny de en el medio tiempo del Super Bowl
Bad Bunny, durante su espectáculo de medio tiempo en el Super Bowl, hizo un homenaje a su tierra natal, Puerto Rico, al trasladar el ambiente del campo de fútbol a una representación vibrante de la cultura caribeña. Comenzó su performance en un cañaveral, simbolizando la historia agrícola de Puerto Rico, un territorio de EE. UU. desde finales del siglo XIX. A pesar de la industrialización de la isla en las décadas siguientes, la figura del jíbaro, el agricultor puertorriqueño vestido de blanco, sigue siendo un emblema cultural.
El escenario se decoró con elementos típicos de la isla, como puestos de “coco frío” que ofrecían agua de coco fresca, y la iconografía del coco se vio reflejada en la ambientación. Otros elementos destacados fueron juegos de dominó, un improvisado salón de uñas, un puesto de intercambio de oro y plata, y unos tacos, resonando con la familiaridad y el amor por la gastronomía de la región.
Un momento clave fue la presentación de las piraguas, un refresco tradicional hecho de hielo raspado, donde cada jarabe tenía asociada la bandera de un país latinoamericano, subrayando la intención de Bad Bunny de celebrar la diversidad y las conexiones entre las naciones del continente. Esta temática se extendió a la aparición de los boxeadores Xander Zayas y Emiliano Vargas, quienes honraban a Puerto Rico y México respectivamente, destacando la rica historia de rivalidades deportivas y el orgullo cultural compartido entre ambos.


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