Lindsey Vonn sufre una caída en el descenso olímpico de invierno y es operada por una fractura
Lindsey Vonn, la legendaria esquiadora estadounidense, sufrió un grave accidente durante el descenso olímpico en Cortina d'Ampezzo, que podría marcar el final de su carrera. A sus 41 años, Vonn compitió a pesar de haber lidiado con lesiones significativas, incluida una rodilla derecha reconstruida. El incidente se produjo pocos momentos después de iniciar su recorrido, cuando perdió el control, golpeó una puerta con su hombro derecho y cayó por la ladera, terminando sobre su espalda con los esquís cruzados.
El personal médico llegó rápidamente, y Vonn fue atendida durante un tiempo que pareció interminable antes de ser inmovilizada y evacuada en helicóptero hacia un hospital. Allí, se sometió a una cirugía para estabilizar una fractura en su pierna izquierda. El hospital local informó que estaba recibiendo atención médica adecuada y que su condición era estable.
Anouk Patty, jefa de deporte de U.S. Ski and Snowboard, expresó su optimismo al afirmar que Vonn "estará bien", aunque reconoció que la recuperación sería un proceso largo. Esta desafortunada caída ocurrió en un momento en que la compañera de equipo de Vonn, Breezy Johnson, ganó la medalla de oro en el descenso, convirtiéndose en la segunda mujer estadounidense en alcanzar este logro olímpico, lo que trajo un sentimiento agridulce al equipo estadounidense.
Johnson, quien también ha enfrentado sus propias batallas con lesiones, mostró empatía hacia Vonn, destacando el dolor emocional que acompaña a las lesiones y la lucha por alcanzar los sueños olímpicos. El accidente de Vonn recuerda la brutalidad del deporte y el riesgo que enfrentan los atletas en su búsqueda de la excelencia en la montaña.


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