Danza contra la vorágine del mundo actual: “Festina Lente”, de Daniela Urías
La coreografía "Festina Lente", de Daniela Urías, surge como una respuesta crítica a la necesidad de inmediatez y productividad que caracteriza a la vida moderna en el sistema capitalista. El título, que se traduce del latín como "apresúrate despacio", simboliza la dicotomía entre la prisa y la calma, invitando al público a reflexionar sobre el ritmo de su vida y la alienación derivada de la presión por producir y consumir constantemente.
Urías ha desarrollado esta obra tras un proceso de maduración que comenzó hace dos años durante su residencia artística en Nueva York, donde se nutrió de una variedad de influencias teóricas y culturales, como las obras de Zygmunt Bauman, Byung-Chul Han y George Orwell. Estas lecturas han alimentado su visión sobre la urgencia de vivir en el presente y cuestionar las imposiciones sociales.
La propuesta escénica emplea no solo el movimiento, sino también una rica arquitectura dancística, con escenografía diseñada por Carolina Jiménez que evoca el cruce de Shibuya en Tokio y un vestuario de Andrés Zepeda que utiliza tonos grises y elementos desgastados para simbolizar la lucha contra la inmediatez. La obra se enfoca en la experiencia de un elenco diverso que vive y trabaja en la Ciudad de México, aportando una dimensión corporal y emocional a la interpretación.
En el contexto actual de un mundo saturado de información y control, Urías subraya la importancia del arte como un espacio para la reflexión crítica y la conexión humana, contrastando con la superficialidad de las interacciones modernas. "Festina Lente" no solo busca una pausa en la vorágine contemporánea, sino que se erige como un acto de resistencia ante la censura y el control de la información que plantea la figura del "Gran Hermano". Con ello, la obra se convierte en un llamado a reivindicar la presencia y la experiencia humana en medio del ruido digital.


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