Desplazados y olvidados, mayas viven en un limbo de la frontera México-Guatemala

El relato de los campesinos de Laguna Larga ilustra la difícil situación que enfrentaron tras ser forzados a abandonar sus hogares en Guatemala debido a un desalojo militar. Este evento, ocurrido en junio de 2017, resultó en la destrucción de sus viviendas y la devastación de su medio de vida. La situación se agrava con el paso del tiempo, ya que han pasado casi nueve años desde su desplazamiento y siguen viviendo en condiciones precarias en un campamento cercano a la frontera con México.
A pesar de que en 2026 se aprobó su retorno, aún no han podido regresar a sus tierras. Las familias que pertenecen a las etnias maya q’eqchi’, chuj, así como a la población mestiza, han tenido que improvisar viviendas con materiales rudimentarios. Lamentablemente, viven en un limbo migratorio, sin el apoyo necesario de las autoridades de ambos países, y enfrentan graves carencias en términos de servicios básicos como electricidad, agua potable y acceso a educación y salud.
Los testimonios de personas como Tomás Ramírez son un recordatorio del impacto que este desalojo ha tenido en sus vidas, destacando la violencia del estado y la pérdida de lo que una vez consideraron su hogar. La esperanza de regresar a su comunidad se mantiene, pero las condiciones actuales continúan siendo críticas para su supervivencia diaria.

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