Seguimos destruyendo nuestros humedales (sitios Ramsar)

La Convención Ramsar, firmada el 2 de febrero de 1971 en Irán, es un tratado internacional que busca crear conciencia sobre la importancia de los humedales. Estos ecosistemas únicos son esenciales por su alta biodiversidad, su capacidad para absorber dióxido de carbono (CO2) y regular el agua, actuando como esponjas que mitigan las inundaciones. Además, los humedales ayudan a proteger contra ciclones y proporcionan agua durante sequías, sirviendo también como refugio para diversas especies de vida silvestre.
A pesar de su considerable importancia, los humedales están desapareciendo a un ritmo alarmante, tres veces más rápido que los bosques, con una pérdida global de un 50% desde 1970. Según datos de mayo de 2020, había 2,391 sitios catalogados como sitios Ramsar en 171 países, protegiendo más de dos millones de kilómetros cuadrados. En México, existen 142 sitios Ramsar, pero se estima que el país ha perdido más del 62.1% de sus humedales desde 1900.
Carlos Álvarez Flores, activista ambiental, ha sido testigo del deterioro de varios humedales en México. A lo largo de su trayectoria, ha documentado casos de mortandad de aves migratorias debido a la contaminación. Por ejemplo, en la Laguna de Yuriria en Guanajuato, se registró la muerte de 15 mil aves debido a la contaminación química de aguas residuales provenientes de la industria textil y de prácticas inadecuadas de pobladores ribereños. Otro ejemplo es la Presa de Silva, donde más de 40 mil aves migratorias murieron a causa de residuos tóxicos de las industrias de curtiduría.
Además, se menciona la lucha contra la contaminación de la Laguna de Tampamachoco, afectada por emisiones nocivas de la Termoeléctrica "Adolfo López Mateos". Esta planta genera un alto volumen de emisiones contaminantes, que contribuyen a la lluvia ácida y han devastado el sustento de pescadores locales, reduciendo drásticamente la captura de especies marinas como camarón, ostión y robalo.
Los manglares, vitales en la adaptación y mitigación del calentamiento global, han sido severamente afectados. Capturan y almacenan grandes cantidades de CO2, y son fundamentales para proteger costas y comunidades de fenómenos climáticos extremos. La pérdida de estos ecosistemas representa una grave amenaza para la biodiversidad y la seguridad alimentaria de las comunidades costeras.
En resumen, la protección de los humedales es crucial no solo para la biodiversidad, sino también para mitigar el impacto del cambio climático y garantizar la salud de los ecosistemas acuáticos y terrestres.

Comentarios