UASLP despide a investigadora que denunció violencia de género y hostigamiento
El caso de la doctora Carla Monroy Ojeda en la Universidad Autónoma de San Luis Potosí evidencia una situación alarmante de violencia de género y hostigamiento laboral dentro de instituciones educativas. Esta profesora, que ha sido activa en la denuncia de acosos y agresiones a mujeres en su facultad, ha enfrentado un despido que sus colegas y ella misma consideran como injustificado y en represalia por sus denuncias.
El contexto del despido es especialmente significativo: ocurrió luego de una serie de protestas estudiantiles desencadenadas por un caso de agresión sexual en la facultad, lo que puso de relieve la cultura de violencia y la falta de respuestas adecuadas por parte de las autoridades universitarias. A pesar de que el proceso de selección para la nueva dirección de la Facultad de Derecho prometía ser transparente y considerar a mujeres para dicho cargo, se denunciaron diversas irregularidades que llevaron a la elección de un nuevo director sin contemplar las voces de las docentes que luchan contra la violencia de género.
La decisión de no renovar el contrato de Monroy fue presentada bajo el argumento de evaluaciones insatisfactorias, pero ella y sus compañeras consideran que esto es parte de una represalia más amplia para silenciar sus denuncias. La doctora Monroy señala que las autoridades universitarias han actuado de manera diferenciada, emitiendo sanciones a las denunciantes pero sin consecuencias para los acusados de violencia.
Este caso pone en evidencia la necesidad de revisar las políticas de género y hostigamiento laboral en las universidades, así como la protección de quienes se atreven a alzar la voz contra estas conductas. La situación resalta la importancia de un entorno académico seguro y libre de violencia, donde las denuncias sean tomadas en serio y no resulten en represalias para quienes las realizan. El movimiento feminista en el ámbito académico, representado por juntas como Las 6N, sigue luchando por visibilizar estas problemáticas y por la implementación de cambios estructurales que favorezcan la equidad y la justicia en las instituciones educativas.


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