Usuarios del Tren Maya terminan su viaje en combi por mala conexión
El Tren Maya, un proyecto emblemático del gobierno mexicano, está enfrentando serios desafíos en su operatividad y en su papel como motor del turismo y desarrollo local. Aunque el tren circula regularmente entre Cancún y Playa del Carmen, su impacto en la ocupación hotelera es limitado, en un momento crítico en el que esta región está sufriendo una de sus peores crisis en cuanto a visitantes.
Durante esta temporada vacacional, los hoteleros han reportado cifras de ocupación que no cumplen con las expectativas, lo que pone en tela de juicio tanto la efectividad del tren para atraer turistas como su papel en la conexión de comunidades. A pesar de que el tren realiza su recorrido en poco menos de una hora y tiene horarios establecidos, no parece haber una conexión efectiva con destinos turísticos de interés o con la vida laboral de la población local.
Además, el costo de los servicios a bordo, como una torta de cochinita pibil, resulta prohibitivamente alto para muchos, lo que limita aún más su uso como medio de transporte accesible. En la estación de Nuevo Xcán, por ejemplo, que fue construida para beneficiar a la comunidad maya, el tren no ha logrado atraer a pasajeros, convirtiéndose en un símbolo de los problemas de diseño y planificación del proyecto.
Estos factores contribuyen a la percepción de que el Tren Maya, lejos de ser una herramienta de desarrollo regional, podría convertirse en un ejemplo de una inversión que no cumple sus promesas, especialmente en el contexto de crisis turística y económica que enfrenta la región.
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